persona adulta en pausa durante una transición vital

Escuchar el cuerpo
durante una transición vital


Hay etapas
en las que no se trata de mejorar,
si no de atravesar

Una transición no empieza cuando algo nuevo aparece.

Empieza cuando lo anterior deja de sostener.

No siempre hay una decisión clara.
Ni un cambio visible.

Pero algo dentro ya no encaja.

En esas etapas, el cuerpo se vuelve más sensible.

No porque esté fallando,
sino porque está acompañando un paso que aún no tiene forma.

Escuchar el cuerpo aquí no significa interpretarlo.
Ni corregirlo.

Significa no empujarlo a funcionar como antes.

Durante una transición, el cuerpo suele pedir más tiempo,
más pausa,
más espacio interno.

Eso desconcierta,
porque la mente quiere cerrar etapas rápido.

Pero cuando se intenta forzar el ritmo,
aparecen señales de tensión o desgaste,
como ya ocurre cuando el cuerpo toma el relevo de la mente.

Escuchar el cuerpo en este punto
no da respuestas inmediatas.

Da algo más básico:
orientación.

No indica hacia dónde ir,
pero sí cuándo no seguir forzando.

Y en una transición,
eso ya es suficiente.

MENTE

EMOCIONES

CUERPO

Scroll al inicio