Sensaciones corporales
que no sabes nombrar
No todo lo que se siente tiene aún palabras
No es dolor.
Tampoco es una emoción clara.
Es algo que está ahí,
ocupando espacio en el cuerpo.
Una presión rara.
Un nudo.
Una sensación que no encaja en ningún nombre conocido.
No aparece ligada a un pensamiento concreto.
Ni a una situación evidente.
Simplemente se hace notar.
Cuando intentas explicarla,
las palabras no llegan.
Y eso inquieta,
porque la mente necesita entender qué pasa.
Pero estas sensaciones no vienen a ser explicadas.
Vienen antes del lenguaje.
El cuerpo empieza a mostrar algo
que todavía no ha tomado forma emocional.
No es ansiedad.
No es miedo concreto.
No es un problema a resolver.
Es información en bruto.
Cuando el proceso vital avanza,
y la mente deja de poder regularlo todo,
el cuerpo empieza a expresarse así,
como ya ocurre cuando toma el relevo del control mental.
Intentar forzar una explicación en este punto
suele alejar más del contacto.
Estas sensaciones no piden significado inmediato.
Piden espacio.
Cuando se les permite estar,
con el tiempo se ordenan solas.
Y entonces,
algo empieza a poder sentirse de verdad.