Por qué reaccionas como no quieres
No siempre reaccionas desde lo que piensas,
sino desde lo que se activa
No hay tiempo.
No hay margen.
No hay elección consciente.
Algo pasa
y ya estás dentro.
La respuesta sale antes de poder pensarla.
No coincide con lo que dirías en frío.
Ni con cómo te ves a ti mismo.
Eso desconcierta.
Porque no parece una decisión.
Tampoco una emoción clara.
Es una reacción.
Cuando el sistema no puede evitar más,
no analiza.
Actúa.
Muchas de estas reacciones aparecen
después de haber esquivado durante tiempo
lo que se movía por dentro,
como ocurre cuando evitar sentir se vuelve la norma.
En ese punto,
la respuesta no se construye desde el presente.
Se dispara desde otro lugar.
No es voluntad.
No es intención.
No es falta de valores.
Es activación.
Por eso, después,
cuesta reconocerse en lo que ha pasado.
Y aparece una pregunta incómoda:
“¿De dónde ha salido esto?”
Ahí empieza a intuirse algo más profundo,
que tiene que ver con respuestas que no corresponden a la edad actual.