Presencia
en etapas difíciles
Estar cuando no apetece,
sin huir ni endurecerse
Hay etapas en las que estar presente no resulta inspirador.
No trae claridad inmediata.
No da respuestas.
No alivia rápido.
Aun así, irse no ayuda.
La presencia en momentos difíciles
no consiste en mantener una actitud positiva,
ni en sostener un estado emocional concreto.
Consiste en no desaparecer de uno mismo
cuando la experiencia incomoda.
Estar presente puede significar
sentir cansancio sin huir de él,
tristeza sin dramatizarla,
incertidumbre sin exigir certezas.
No es pasividad.
Es disponibilidad.
La presencia no elimina el malestar.
Evita que se complique por abandono.
Cuando una etapa difícil se vive sin presencia,
aparecen atajos:
distracción constante,
hiperactividad,
anestesia emocional.
Estar presente no es hacerlo perfecto.
Es volver cada vez que te das cuenta de que te fuiste.
Eso solo es posible
cuando no te tratas como un problema que hay que arreglar,
sino como alguien atravesando algo complejo,
tal como vimos en dejar de atacarse en medio de la dificultad.
Desde esa presencia básica,
se abre una forma de vivir lo que duele
sin taparlo ni dramatizarlo,
como sucede al renunciar a la anestesia emocional.