La parálisis ante cambios importantes
Querer avanzar no siempre
significa estar listo para hacerlo
Hay cambios que se desean durante mucho tiempo.
Se piensan.
Se imaginan.
Se esperan.
Y cuando por fin llegan,
algo se frena.
No hay rechazo claro.
No hay un no rotundo.
Pero tampoco hay movimiento.
Eso desconcierta.
Porque el cambio era buscado.
La mente lo entiende.
Ve sentido.
Incluso ilusión.
Pero el cuerpo y el sistema interno no responden.
No es incoherencia.
Es desajuste.
Una parte quiere avanzar.
Otra aún no está preparada para soltar lo anterior.
Cuando ese conflicto no se reconoce,
el sistema se paraliza.
No como castigo,
sino como freno protector.
Intentar forzar el cambio en ese punto
suele aumentar la tensión
y el bloqueo,
como ya ocurre en ciertas decisiones que no avanzan.
Y muchas personas interpretan esa parálisis
como un fallo personal,
cuando en realidad es una señal de que algo necesita ser asimilado.
Cuando ese ajuste se produce,
el movimiento vuelve sin empujarlo.

Escrito por Jesús Ledesma
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