Cuando el desarrollo personal
empieza a cansar
Trabajarse no siempre significa avanzar
Llega un punto en el que te has trabajado mucho.
Has leído.
Has escuchado.
Has probado herramientas.
Has mirado dentro.
Has entendido.
Has hecho procesos.
Y aun así,
algo no termina de descansar.
No es resistencia.
No es negación.
Es cansancio.
El cansancio de revisarte constantemente.
De observarte todo el tiempo.
De tener que estar siempre “en proceso”.
El desarrollo personal cansa
cuando se convierte en una exigencia.
Cuando cada malestar se vive
como algo que hay que trabajar mejor.
Cuando no estar bien
se interpreta como un fallo del proceso.
En ese punto,
muchas personas se esfuerzan más,
como si entender mejor fuera a cambiar algo,
aunque ya se haya visto que comprender no siempre transforma.
O continúan prácticas que deberían aliviar,
pero que a veces se usan como formas de no tocar lo que duele.
El problema no es el desarrollo personal.
Es confundir crecimiento con esfuerzo constante.
Cuando algo se integra de verdad,
no exige atención permanente.
Libera espacio.
Y entonces,
el proceso deja de cansar
y empieza a sostener.

Escrito por Jesús Ledesma
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